La piel del bebé

La piel de los bebés es muy sensible, tan sensible y suave que, en muchas ocasiones, puede suponer que nuestro pequeño sufra irritaciones que suelen afectar al área del pañal o, incluso, a los muslos y la barriguita.

Entre las más comunes encontramos la dermatitis del pañal, que suele ser una de las molestias más habituales de nuestros bebés. Su aparición está relacionada con una gran variedad de factores como la excesiva humedad o el contacto con orina y heces, que suele producirse hasta que el pequeño comienza a usar el orinal. Además, la piel del bebé, al no estar preparada, es más permeable y tiene una barrera más débil frente a agentes externos, lo que la hace más propensa a padecer este problema.

Algunas recomendaciones útiles que pueden servir de ayuda son:

  1. Cambiar frecuentemente el pañal, para evitar que la humedad o las bacterias generadas por la orina y las heces afecten al PH del bebé.
  2. Evitar ajustar demasiado el pañal para impedir que el roce afecte a la dermis del bebé
  3. Tras el cambio de pañales es fundamental asegurarse de que toda la zona del pañal quede bien limpia, empleando preferiblemente esponja natural, agua tibia y el Gel Champú Syndet, que no es agresivo con la piel.
  4. Después de limpiar el culito, es importante secar bien la zona, sin frotar, prestando especial atención a los pliegues, para evitar que se queden áreas húmedas, evitando los polvos de talco que el bebé puede inhalar.
  5. Es bueno que tras cada muda se aplique una crema que aísle la piel de la humedad, ayude a cicatrizar y evite irritaciones.
  6. Si es posible, sería recomendable tratar de dejar al bebé un ratito sin pañal, ya que el exponer la piel al aire tiene efectos beneficiosos para la dermis. Especialmente si se hace en verano, que es una de las épocas en las que más se intensifican los casos de dermatitis con motivo de las altas temperaturas.
  7. La dieta también puede influir en la dermatitis. Es necesario tener especial cuidado al ampliar la dieta sólida del bebé, ya que el cambio en la alimentación puede alterar el PH de la orina y las deposiciones, lo que puede incrementar la aparición de irritaciones.
  8. Los bebés alimentados con leche materna están menos expuestos a padecer dermatitis del pañal, ya que ésta reduce la cantidad de orina y la hace menos alcalina.
  9. Si se utilizan pañales de tela, es mejor limpiarlos con detergentes sin fragancias, evitando los suavizantes.
  10. En el caso de que la piel irritada persista, lo mejor y más recomendable es consultar con el pediatra.
  • En el baño diario utilizaremos un gel especial para el recién nacido ya que otro tipo de productos podrían resultar muy agresivos, especialmente durante los primeros meses. Es importante saber, además, que, en principio no es necesario utilizar champú ya que el mismo gel servirá para la higiene de su cabecita.
  • Además, en la higiene diaria del recién nacido es conveniente contar con una crema hidratante especial para su piel, fabricada con componentes específicos que nos aseguren respeten sus especiales características. Pero, en contra de lo que se puede pensar, no es necesario hidratar a diario. Nuestros chiquitines nacen muy bien preparados y su delicada dermis viene protegida por la vérnix caseosa. Se trata de una capa sebácea que el bebé segrega cuando está en el útero materno. Cuando nace el bebé, los pediatras recomiendan no quitar dicha capa inmediatamente para que su piel pueda absorberla.
  • Pero ¿quién puede resistirse a un masaje? A pesar de que no sea necesaria una hidratación diaria, los masajes al bebé favorecen no sólo su hidratación, sino también su desarrollo, el vínculo madre/padre-hijo. De la misma manera debemos utilizar un producto adecuado y específico para la piel de nuestros pequeñines.
  • Cuidar la piel del bebé va mucho más allá de su higiene corporal. Debemos estar atentos a cualquier sustancia que esté en contacto con su dermis. No sólo en verano, sino también durante el resto del año, deberemos protegerles del sol. Los especialistas recomiendan prudencia extrema con los menores de seis meses, especialmente durante los meses de verano aunque es importante tener en cuenta que también recomiendan evitar, en la medida de lo posible, el uso de fotoprotectores durante los primeros meses de vida del bebé. De todas maneras, a partir de los seis meses, el fotoprotector no debe faltar entre sus artículos de baño e higiene pues en los meses menos cálidos también debemos tener cuidado con los rayos del astro rey.
  • Tampoco podemos olvidarnos de proteger y cuidar la zona del pañal con una crema que proteja y calme la piel de las posibles irritaciones que puedan aparecer.
  • Y, por supuesto, debemos cuidar la higiene de su ropa al detalle, utilizando siempre productos hipoalergénicos que sean respetuosos y muy suaves. Durante los primeros meses se recomienda utilizar sólo un  detergente y añadir únicamente suavizantes para pieles delicadas o hipoalergénicos. Los tejidos de la ropa del bebé han de ser, preferentemente, naturales (algodón, lino), evitando las fibras sintéticas u otros materiales que puedan causar picor o roces, como pueda ser el caso de la lana.

El momento del baño es un momento especial. No sólo porque es la mejor manera de prevenir infecciones o inflamaciones, sino porque también es un instante de intimidad y relajación. Un momento de bienestar y ternura, para hacer sentir a gusto a nuestro bebé.

Hace poco, os ofrecimos algunas claves para disfrutar del baño de nuestros peques. Ahora, con el fin de hacer del aseo algo muy sencillo, queremos proponeros una lista útil, con algunos de los elementos que recomendamos tener en cuenta cuando nos disponemos a bañar a nuestro bebé.

Entre los elementos que sería conveniente tener a mano cuando comencemos la hora del baño, se encuentran:

    • Albornoz con capucha o una toalla grande
    • Algodón hidrófilo, una variedad de algodón especialmente absorbente, que recibe un tratamiento especial para su uso sanitario
    • Bastoncillos de algodón, destinados a limpiar, principalmente, la parte del oído externo
    • Cepillo suave, para peinar al pequeño
    • Colonia sin alcohol, ideal para refrescar y perfumar la piel del bebé
    • Gasas esterilizadas, sobre todo, en el caso de bebés muy chiquititos, ya que son importantes para hacer las curas del cordón umbilical.
    • Jabones y cremas suaves de ph neutro.
    • Manopla de esponja o esponja natural, mucho más ligera y tersa
    • Pañales y ropa limpia, para vestir al pequeño
    • Suero fisiológico o solución marina, ideal para limpiar zonas como ojos y nariz
    • Termómetro para controlar la temperatura del agua
    • Tijeras especiales sin punta, para poder cortarle las pequeñas uñas al bebé
    • Toallitas húmedas, muy útiles a la hora de cambiar el pañal, limpiar la cara tras la comida o para asear las manos.

 

 

Cuando hablamos de hidratación de la piel es inevitable pensar en el verano. Pero no debemos pasar por alto que durante los meses más fríos debemos hacer especial hincapié en los cuidados de la piel de nuestro bebé para garantizar que esté protegida y nutrida.

¿Cómo podemos conseguirlo?

Es muy importante que en la rutina de aseo diaria utilicemos productos que puedan hidratar en profundidad y sean respetuosos con su delicado pH.

  • Utiliza un gel nutritivo como extra de hidratación. Sólo pensamos en cremas y no debemos olvidar que un buen gel puede aportar una nutrición increíble. El Gel Nutritivo Suavinex compuesto por cera de abejas y aceite de onagra protegerá e hidratará en profundidad incluso las pieles más secas.
  • No puede faltar una buena loción hidratante para aportar todos los nutrientes necesarios para la piel del bebé.
  • Cuenta siempre con una crema facial pues las inclemencias del tiempo y el viento resecarán la piel de su carita.

Con este triplete evitaremos sequedad en la piel de tu bebé o incluso eccemas que pueden aparecer por el frío intenso.

La hora del baño de tu bebé puede ser un momento placentero y de relax siempre que tengas todo bien organizado, sobre todo en las primeras semanas donde aún nos estamos adaptando a las nuevas rutinas. Por eso queremos darte algunos trucos y recomendaciones para conseguir que disfrutes al máximo de este momento de intimidad con tu chiquitín.

Qué debemos tener en cuenta a la hora de preparar el baño:

  • La temperatura de la habitación donde bañes a tu recién nacido debe rondar los 25 grados para que no se enfríe. Además, la del agua debe estar entre 35-37 grados centígrados. Para ello te vendrá bien un termómetro de baño que te permitirá mantener el agua caliente.
  • No llenes mucho la bañera, tu bebé se sentirá más seguro y confiado si el agua no le llega al pecho.
  • Debes estar cómoda mientras bañas a tu bebé, por eso procura que la altura de la bañera sea la adecuada para que no tengas que agacharte ni adoptar malas posturas.
  • Pon un poco de música suave, seguro que eso contribuye a que los dos os relajéis aún más.
  • Para después del baño debe haber una superficie cómoda y segura donde poder secar y vestir a tu bebé.
  • Debes tener siempre todos los productos que vayas a usar durante el baño a mano para no descuidar ni un segundo al bebé.

Productos imprescindibles que no deben faltar a la hora del baño:

  • Gel-champú para su higiene. Un solo producto que limpia sin resecar la piel y el cabello de tu bebé. Siempre mejor buscar fórmulas sin jabón.
  • Esponja. Muy suave para no irritar su delicada piel.
  • Termómetro de baño.
  • Capa de baño. Para que no se enfríen al salir del agua.
  • Loción hidratante masaje. Después del baño, una vez sequito, nada como un buen masaje. No sólo servirá para relajarle, la estimulación a través del tacto es muy importante para los recién nacidos.
  • Crema del pañal. No es necesario aplicar mucha cantidad, pero no debemos olvidar cuidar esta delicada zona.
  • Crema facial. Ya haga frío o calor, la piel de la cara siempre está expuesta a las agresiones externas, por lo que una hidratación extra viene muy bien. Y si tiene factor de protección, ¡mucho mejor!
  • Toallitas húmedas. Cuando nos convertimos en madres las toallitas son todo un must. Cuando desnudes a tu bebé, antes de meterle al agua, limpia con una toallita la zona del pañal.
  • Suero fisiológico y aspirador nasal. Si el pequeñín tiene moquetes, la hora del baño es un buen momento para poder aliviarle. La humedad ayudará a desprenderlos, pero ten siempre a mano un poco de suero.
  • Tijeras infantiles. Ese momento de relajación es ideal para cortar sus uñitas.
Muchos de nuestros pequeños sufren de piel atópica, ¿qué debemos tener en cuenta en el cuidado diario de la piel atópica?

  • ¡Cuidado con el sudor excesivo! Todos los niños pueden padecer sudamina cuando hay altas temperaturas, pero si tu peque tiene la piel atópica las probabilidades aumentan. Evita que sude en exceso, intenta que no tenga mucha actividad cuando el termómetro se dispara, y si la hace que sea en el agua o evitando el sol directo.
  • Si se baña en la piscina debes tener en cuenta que el cloro puede irritar su piel. Se recomienda que después de cada baño pase por la ducha.
  • El agua de mar favorece a la mayoría de los niños con piel atópica, pero a unos poquitos les puede perjudicar. Si notas que su piel empeora, la solución será darle duchas frecuentes, no es necesario que utilices en todas ellas gel, simplemente el agua dulce para aclarar la sal.
  • ¡Ojo con el aire acondicionado! Puede secar en exceso la piel. Si el calor obliga a ponerlo, intenta que no haga demasiado frío y aleja a tu peque del aparato lo máximo posible. Y si puedes sustitúyelo por ventiladores.
  • Ya sabes que una de las principales claves para cuidar su piel es hidratarla en profundidad. Recuerda que el sol, los baños y el calor harán que su piel esté más seca. Así que ¡con el bote de crema siempre en la mano!
  • Algodón o lino, estos son los materiales más adecuados para su ropa y todas aquellas prendas que utilice.